Luna Azul por Néstor E. González M.

Luna Azul por Néstor E. González M.

Titulo del libro: Luna Azul

Autor: Néstor E. González M.

Número de páginas: 48 páginas

Fecha de lanzamiento: April 1, 2018

Editor: Sultana del Lago, Editores

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Néstor E. González M. con Luna Azul

Poemática para una LUNA AZUL o cómo entender la utilidad de los decirles en Néstor González
Los que leímos El Arco y La Lira y encontramos en la palabras de Octavio Paz una guía clara para entender los misterios ocursos de la creación, salvamos, con precisión, algo, como ley: la poesía y el poema son dos entes diferentes, cuya relación intima en la historia de la humanidad los ha definido y unido, todo con estrechez y armonía. Yo, como otros amantes de la poesía, creo que hay algo útil en el decir del poema. He leído con gusto los poemas que integran este primer libro de Néstor González, y he conseguido en ellos un aparato del decir que busca ser útil, debe ocuparnos entonces saber, ¿para qué son útiles estos poemas de LUNA AZUL?
El poema funciona como una red de descubrimientos y hallazgos que se van rebelando y son revelados por el lector, todo por el goce personal y la decisión libre de hacerlo (nadie lee poesía por obligación). ¿Pero por qué escribimos poesía? En el mundo de las necesidades expresivas, los poetas quizá tienen una prioridad, porque sus decires ahogan el pecho místico y físico del escritor. Las vivencias en Néstor González se agolpan para que el decir se propague a través de la poesía en la forma del poema como plano de una existencia. LUNA AZUL es un intento de decir profundamente lo que no puede ser callado.
En estos poemas se destila un poco la esencia primigenia del autor. Néstor se muestra como parece ser: un caballero, un hombre con tacto de colibrí que abre con cuidado la cremallera de seda que viste a la realidad y se asoma con cautela a la desnudez de los sentimientos. Su parsimonia está amarrada de plano en el versar y quizá, el “tono confesional”, lo más extraño en todo el libro, será el susurro que practica nuestro decente poeta Néstor González cuando debe hablarle a su jardín de saberes, producir las delicadas sonoridades que retumban en los oídos de las mujeres que admira y ama.
LUNA AZUL enciende algo, quizá una huella que seguir, y defiende un sentido de la solidaridad humana, de la contemplación, del transmutar de lo real observable a lo real sublime, casi como si estuviéramos en presencia de un documento, o mejor aún, de un testamento, cuyos legatarios están dispersos en el idioma. Un pistilo de este este lenguaje se deja ver en la seca eroticidad —seca como un pincel seco que hace su trabajo sobre el lienzo— o en la gigantesca brecha de miedos y valentías que está trazada como una sutura de puentes-poemas sobre el abismo de la verdad.
En LUNA AZUL el poema muestra una utilidad latente. Más allá de la forma, casi epistolar, o de los decires cotidianos y fraternales, hay un modo en demostración: un ser consciente y en consciencia de los afectos, que nos enseña a tratar, con un tacto sagrado, las grandes y salubres experiencias cotidianas con lo liviano, lo angélico, lo sublime, lo voluptuoso. Va de Constantino Cavafis a Fernando Pessoa en lo dicho y de Víctor Valera Mora a Miguel James en el decir. Se mueve en las aguas redondas de una poesía íntima e intimista, pero nos deja huellas del manifiesto amoroso que todos debemos leer en Los papiros amorosos de Eugenio Montejo, y aún así no hace sombra a los maestros, ni los imita, ni siquiera busca parecérseles; sino que se haya a si mismo, en la basta nimiedad que todos representamos ante el gran cosmos, y nos entrega un capsula perfumada de su verdad, una resplandeciente LUNA AZUL que a veces se esconde, pero nunca nos defrauda por completo; una belleza natural, pero enrarecida por nuestra percepción, un hallazgo notable que duerme sobre el regazo mullido de las palabras de Néstor González

Luis Perozo Cervantes
Maracaibo, 29 de marzo de 2018